Día Mundial de la Visión: Cione pone en valor más de 25 años acercando la salud visual a quienes más lo necesitan

Con motivo del Día Mundial de la Visión, Cione Óptica y Audiología pone el foco en la trayectoria de la Fundación Cione Ruta de la Luz y en las historias de profesionales, organizaciones y personas que han construido más de un cuarto de siglo de compromiso con el acceso a la salud visual. Una filosofía que conecta con ‘Every Story Counts’, uno de los grandes ejes de la campaña internacional #LoveYourEyes en 2026

Detrás de cada revisión visual hay una persona. Detrás de cada proyecto, una comunidad. Y detrás de más de 25 años de trabajo de la Fundación Cione Ruta de la Luz hay miles de historias que muestran cómo el acceso a una adecuada atención visual puede influir en la educación, el trabajo, la autonomía y la calidad de vida.

Es también la filosofía que inspira este año el Día Mundial de la Visión. La International Agency for the Prevention of Blindness (IAPB) celebra este 8 de octubre una nueva edición de su campaña global #LoveYourEyes poniendo las historias, las experiencias vividas y la acción de las comunidades en el centro. Uno de sus principales ejes es Every Story Counts, una iniciativa que busca convertir las experiencias personales en una voz colectiva que recuerde que detrás de los grandes datos sobre salud visual siempre hay personas.

Para Cione Óptica y Audiología, esta mirada conecta directamente con una historia que comenzó hace más de un cuarto de siglo. La Fundación Cione Ruta de la Luz nació con el propósito de acercar la salud visual a quienes encuentran mayores dificultades para acceder a ella y, desde entonces, ha desarrollado proyectos dentro y fuera de España apoyándose en el compromiso de profesionales voluntarios y en la colaboración con organizaciones que conocen las necesidades de cada territorio.

Su actividad parte de una concepción de la visión que va más allá de la propia salud y la entiende también como una herramienta de inclusión, igualdad de oportunidades y bienestar social.

Cuando una historia se convierte en un proyecto de vida
La historia de Javier Castellanos es una de las que permiten comprender qué significan esos más de 25 años de Ruta de la Luz.

Óptico-optometrista toledano, Javier trabajaba en una óptica de su localidad cuando un cartel de Ruta de la Luz despertó su interés por la cooperación. Contactó con la Fundación y en 2013 participó durante quince días en su primer proyecto en Marruecos, recorriendo escuelas junto a otros profesionales para realizar revisiones visuales a niños. Regresó a España, pero aquella experiencia le había dejado, como él mismo reconoce, con ganas de hacer más.

La siguiente oportunidad terminó cambiando su vida. Viajó a Mozambique para colaborar durante dos meses en Óptica Encontro, en Massaca, un proyecto de atención visual a la comunidad que dependía entonces de la llegada periódica de optometristas voluntarios. Entre la marcha de uno y la llegada del siguiente podían transcurrir semanas o meses sin atención optométrica. Javier decidió quedarse inicialmente durante un año. Cuando Radio Nacional de España contó su historia en 2022, llevaba ya cerca de cinco.

Su permanencia permitió dar continuidad al servicio optométrico y trabajar coordinadamente con otras organizaciones sanitarias. Desde la óptica se identificaban, por ejemplo, posibles casos de cataratas para facilitar su posterior derivación y acompañamiento durante las campañas quirúrgicas especializadas.

«Yo agradezco mucho a ellos la oportunidad que me dieron y que todavía me dan, porque estoy aquí, estoy feliz, me gusta mucho estar aquí, me gusta mucho lo que hago», explicaba Javier en aquella entrevista. Todavía sigue allí.

Su experiencia resume el espíritu de Every Story Counts. Lo que comenzó con quince días de voluntariado terminó convirtiéndose en un proyecto profesional y vital dedicado a mejorar el acceso continuado a la atención visual de una comunidad.

Las historias también están cerca
Pero no todas las barreras para acceder a la salud visual están a miles de kilómetros.

Ruta de la Luz desarrolla también desde hace años Ver para Crecer, un proyecto dirigido a personas sin recursos o en situación de vulnerabilidad en España que trabaja en colaboración con organizaciones sociales y con la participación de profesionales de la visión.

El proyecto permite llevar la atención visual hasta colectivos que encuentran dificultades para acceder a ella y hacerlo a través de una red en la que las entidades sociales ayudan a identificar las necesidades y los ópticos ponen a disposición de las personas beneficiarias sus conocimientos y su trabajo.

En 2022, por ejemplo, participaron doce ópticas de Málaga, Granada, Tenerife, Murcia y La Rioja, realizando 324 revisiones visuales. Y el balance de 2025 confirma la continuidad de Ver para Crecer entre los proyectos nacionales desarrollados por la Fundación.

Esta vertiente nacional recuerda que la vulnerabilidad no entiende de fronteras y que acercar la salud visual también significa mirar hacia las necesidades existentes en el entorno más próximo.

Más de 25 años y miles de historias
Las historias permiten poner rostro a una trayectoria que también se refleja en las cifras. Solo en 2025, la Fundación Cione Ruta de la Luz desarrolló 22 proyectos, nueve en España y trece internacionales, y realizó 4.060 revisiones visuales.

Ese mismo año dejó además una conexión especialmente simbólica con sus orígenes. Ruta de la Luz regresó a Mauritania después de 25 años, desarrollando una actuación en la que se realizaron 250 revisiones visuales y de la que surgieron contactos para avanzar hacia un proyecto sanitario integral en el norte del país.

Es precisamente esta combinación de cooperación, voluntariado profesional, trabajo en red y continuidad la que ha permitido construir la trayectoria de Ruta de la Luz.

Este año, IAPB recuerda a través de Every Story Counts que las historias permiten que las personas no desaparezcan detrás de las estadísticas y muestran por qué el acceso a la salud visual es también una cuestión de oportunidades e igualdad.

Después de más de un cuarto de siglo, Ruta de la Luz continúa sumando historias. Las de los profesionales que ofrecen su conocimiento y su tiempo, las de las organizaciones que hacen posible llegar a quienes más lo necesitan, las de proyectos que buscan permanecer y, sobre todo, las de las personas para quienes acceder a una adecuada atención visual puede representar un cambio importante en su vida cotidiana.

Porque detrás de cada proyecto hay personas, detrás de cada cifra hay una vida y, en salud visual, cada historia cuenta.

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